Una de las cuestiones más habituales en las sociedades mercantiles y que suele darse, mayoritariamente, en las pequeñas y medianas empresas (“PYMES”), sobre todo, en las sociedades familiares compuestas por dos únicos socios o grupos paritarios de socios, es el que éstos “con tal de no discutir” pactan y constituyen que el capital social de la sociedad, se encuentre repartido al 50%, es decir, a partes iguales.

Este tipo de medidas, aunque pueda parecer que evita problemas al comienzo de la vida de la sociedad, pues se parte de la premisa de una “mutua confianza”, resulta más que probable que, a lo largo de la vida de la misma, genere un problema mayúsculo.

¿Por qué constituye un problema?

Porque un reparto por igual, constituye el origen de muchas situaciones de bloqueo, precisamente, por discrepancias existentes entre los dos socios (o dos grupos de socios) con igual participación social. Es decir, cuando cada uno de ellos es titular del 50% del capital social con derecho a voto, pueden producirse situaciones de bloqueo societario, que llevan a la sociedad a su paralización, debido a la imposibilidad de adopción de acuerdos en alguno de los órganos sociales, por lo que, de mantenerse dicha situación, conllevará la obligación de disolver y liquidar la sociedad (art. 363.1.d) Ley de Sociedades de Capital) cuando el conflicto no sea puntual sino que resulte ser un conflicto invencible o insuperable (“DEADLOCK”). 

¿Y a qué nos referimos por conflicto invencible o insuperable?

Nos referimos a un conflicto que derive en una imposibilidad manifiesta de funcionamiento de la sociedad y, por ende, de no poder cumplir con su objeto social, no poder desarrollar sus operaciones, con normalidad, por haberse paralizado la toma de decisiones por parte de sus órganos sociales (bien causada por la incapacidad de reunirse la junta general y/o el órgano de administración social debido a una falta de quórum o bien por su incapacidad de adoptar acuerdos sociales, aun estando debidamente reunidos, por no alcanzarse las mayorías requeridas que harán que ni siquiera pueda adoptarse el correspondiente acuerdo de disolución).

La ley de Sociedades de Capital (en adelante “LSC”) no establece otra solución para esta situación que la disolución obligatoria, señalando la vía judicial en caso de que los socios sean incapaces de llegar al acuerdo de disolución.

Esta misma Ley, en sus artículos 365 a 367, atribuye a los administradores, la obligación de convocar la Junta General en el plazo de 2 meses (desde que se constata la existencia de tal causa de disolución) y, para el caso de que ésta no fuera convocada, no se celebrara o no se adoptara el acuerdo de disolución en los 2 siguientes meses, deberán acudir a la, ya mencionada, disolución judicial. 

Por lo tanto, nuestro consejo, es que siempre exista un socio mayoritario en la composición del capital social (aunque sea con un 51%).

¿Existen mecanismos para evitar un Bloqueo Societario?

Efectivamente, de hecho, es una práctica común que los socios regulen, en Acuerdos Para-Sociales, unos mecanismos para prevenir o solucionar este tipo de conflictos.

Por ejemplo, puede regularse que en determinadas materias relevantes, se permita el voto dirimente de un consejero determinado.

A su vez, puede llegar a contemplarse la posibilidad de nombrar un consejero independiente a los socios (esta propuesta suele ser difícil de implementar pues supone incluir a un tercero ajeno, a los socios, en la gestión de la sociedad). 

¿Y existen mecanismos para solucionar un Bloqueo Societario ya existente?

Entre otras y sin entrar a valorar demasiado cada una de ellas, las posibles soluciones serían:

1.- El ejercicio, por parte de alguno de los socios (o grupos de socios) de los derechos de separación de los que puedan ser titulares en virtud de la ley o, bien, que se hayan pactado en estatuto.

2.- El otorgamiento de una Opción de compra a favor del otro socio, es decir, uno de los socios concede al otro el derecho de comprar y adquirir sus participaciones, de modo que el socio cedente queda obligado a vender sus participaciones.

En este caso, ambas partes deberán pactar, en el pacto Para-Social el precio y las condiciones de la compraventa.

3.- El otorgamiento de una Opción de Venta a favor del otro socio, es decir, uno de los socios se reserva el derecho de vender al otro socio sus participaciones, quedando obligado el otro socio a comprar las participaciones del optante.

4.- Ruleta rusa o pacto andorrano (“RUSSIAN ROULETTE”). Esta modalidad, consiste en que uno de los socios ofrece, al otro socio, la venta de sus participaciones o la compra de las del otro socio, al precio fijado por el ofertante.

El receptor de la oferta puede, bien aceptar la compra o la venta, respectivamente, o bien negarse, en cuyo caso, se permitirá una nueva oferta por un precio más elevado y, así sucesivamente.

5.- Oferta conteniendo el precio de compra (en un sobre cerrado). Denominada “TEXAS SHOOT-OUT”.

A través de esta modalidad, los dos socios realizan una oferta (en un sobre cerrado), sobre el precio al que están dispuestos adquirir las participaciones del otro socio.

Acto seguido, se abrirán los sobres al mismo tiempo, quedando obligado, a adquirir las participaciones, el socio que hizo la oferta más alta (esta opción requiere de un tercero-normalmente Fedatario público-para que supervise y de fe de lo ocurrido).

6.-
Oferta conteniendo el precio de venta (“MEXICAN SHOOT-OUT”).

A través de esta modalidad, las partes (también en sobre cerrado), proponen el precio mínimo al que estarían dispuestos a vender sus respectivas participaciones sociales.

De esta forma, el adquirente será el que hubiera fijado un precio más alto de venta, y, por ende, quien adquirirá las participaciones del otro socio al precio ofertado por el otro socio.

7.- Acudir a sistemas alternativos de resolución de conflictos, como pueden ser la Mediación o el Arbitraje.

8.- La venta de uno o varios socios, a un tercero o, incluso la venta conjunta de todos los socios a un tercero.

Desde FISCOSUR Asesores, Abogados, Economistas y Auditores, os animamos a que si usted se encuentra en una situación como las descritas anteriormente o, bien, está pensando en constituir una nueva sociedad y quiere ser aconsejado para prevenir futuras situaciones conflictivas, acuda, sin ningún compromiso, a cualquiera de nuestras sedes donde le atenderemos y aconsejaremos sobre todas las cuestiones que estime oportunas.

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